Ahondar y el Laboratorio del Magdalena: Aprender desde el territorio

Se hace en ARQDIS

Adriana Páramo

El curso Ahondar nació en 2022 como respuesta a la necesidad de recuperar experiencias presenciales tras la pandemia, proponiendo el viaje y la inmersión en Honda como método para explorar sus capas históricas, culturales y ambientales. Este curso intersemestral abrió espacio para la interdisciplinariedad y el aprendizaje colaborativo, integrando observación, análisis y creatividad.

En 2023 inició el curso Laboratorio del Magdalena, que amplía la escala hacia proyectos urbano-arquitectónicos y planes maestros, trabajando con comunidades y disciplinas diversas para diseñar soluciones integradas y sostenibles, no solo en Honda, sino también en municipios ribereños del río Magdalena.

Ambas experiencias demuestran que caminar el territorio, dialogar con sus habitantes y sentir su complejidad son claves para una formación significativa y transformadora, y han sido el punto de partida para nuevas propuestas.

Estos cursos, desarrollados por el Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes, representan una apuesta académica por un aprendizaje situado, interdisciplinario y profundamente conectado con el territorio. A través del contacto directo con el río Magdalena y con comunidades ribereñas —particularmente en el municipio de Honda, Tolima—, estas iniciativas han evolucionado desde experiencias exploratorias de campo hasta proyectos académicos con impacto real, orientados a la revitalización, la sostenibilidad y la construcción colectiva de conocimiento.

El origen del curso Ahondar: viajar como método

El curso Ahondar surge en 2022 como una respuesta a la necesidad de retomar la presencialidad tras la pandemia y de volver a aprender desde la experiencia directa. Concebido inicialmente como un curso intersemestral por los profesores Cristina Albornoz, Fernando de la Carrera y Cristina Sewerin, el proyecto encontró en Honda un territorio ideal: cercano a Bogotá, atravesado por el río Magdalena y cargado de riqueza histórica, ambiental y cultural.

Desde su primera edición, Ahondar planteó el viaje y la deriva como métodos pedagógicos. Más que llegar con respuestas, el curso se estructuró alrededor de preguntas abiertas, permitiendo que el paisaje, el río y la experiencia corporal guiaran los procesos de aprendizaje. Caminar, observar, dibujar y registrar se convirtieron en herramientas fundamentales para comprender el territorio desde dentro.

Un curso interdisciplinario

La evolución de Ahondar estuvo marcada por su apertura a otras disciplinas. En su segunda edición, realizada en 2023, el curso incorporó profesoras y estudiantes de geociencias y biología, consolidando un enfoque interdisciplinario que amplió significativamente la lectura del lugar.

Fenómenos como el Salto de Honda, invisibles a simple vista pero decisivos para la historia del país, fueron comprendidos gracias a la articulación entre arquitectura, geología y biología. La fractura geológica del río, la relación entre volcanismo y sedimentación, y la frontera ecológica entre bosque tropical seco y húmedo se revelaron como estructuras profundas que explican procesos económicos, culturales y sociales del territorio.

En este cruce de saberes, la bitácora se consolidó como una herramienta común: científicos y arquitectos dibujaron, anotaron y reflexionaron juntos, aprendiendo a traducir información técnica, observación sensible y pensamiento gráfico en un lenguaje compartido.

El río Magdalena como eje estructurante

En ambos cursos, el río Magdalena funciona como columna vertebral del aprendizaje. Más que un objeto de estudio, el río es entendido como infraestructura natural, ecosistema, archivo histórico y espacio cultural. A través del trabajo de campo, los estudiantes reconocen su papel en la configuración del país: como vía de comercio, soporte de economías locales, escenario de memorias dolorosas y, al mismo tiempo, fuente de vida y encuentro.

El contacto con pescadores, habitantes y actores locales permitió comprender las temporalidades propias del río —la subienda, los tiempos de vidrio— y las formas de vida que dependen de él. Este diálogo con la comunidad fue clave para que el aprendizaje trascendiera lo académico y se convirtiera en una experiencia transformadora.

Del curso Ahondar al Laboratorio del Magdalena

El potencial de Ahondar llevó a su transformación en el curso de semestre regular Laboratorio del Magdalena, liderado por Fernando de la Carrera, Andrés Martínez y Carolina Blanco. Esta nueva etapa incorporó con mayor claridad objetivos de proyecto, planificación urbana y propuestas arquitectónicas, sin perder el enfoque sensible y territorial del curso original.

En Laboratorio del Magdalena, los estudiantes trabajan a partir de un plan maestro, herramienta fundamental para comprender el municipio en su conjunto y definir reglas de juego compartidas. Desde ese marco, desarrollan proyectos específicos —equipamientos, espacios públicos, infraestructura verde— que responden a problemáticas reales del territorio.

Proyectos con enfoque en revitalización y sostenibilidad

Los proyectos desarrollados en el Laboratorio del Magdalena se articulan alrededor de la revitalización urbana y ambiental del borde del río, apoyándose en el enfoque de Soluciones Basadas en la Naturaleza (NBS). Este enfoque propone integrar sistemas ecológicos desde el inicio del diseño, entendiendo el agua, la vegetación y los ciclos naturales como parte inseparable de la arquitectura.

Entre las propuestas destacan estrategias para el manejo de vertimientos, la recuperación de espacios ribereños, la reactivación de mercados y la creación de infraestructuras culturales y ambientales. Uno de los proyectos más significativos es la propuesta de un Jardín Botánico en Honda, concebido a partir de la singular condición ecológica del lugar, donde confluyen ecosistemas de bosque seco y húmedo.

Trabajo con la comunidad y el sector público

Un rasgo distintivo del proyecto es su fuerte trabajo con la comunidad y con actores institucionales. A lo largo de los años, el curso ha construido relaciones estrechas con pescadores, gestores culturales, el Museo del Río, investigadores locales y la Alcaldía de Honda. Esta articulación ha permitido que varias propuestas estudiantiles sean tomadas como insumos reales para procesos de planificación y gestión territorial.

Actualmente, el proyecto avanza en el marco de la convocatoria Horizontes Conectados, integrando disciplinas como historia, música, arte, biología y diseño en un proceso de investigación–creación. Entre los objetivos se encuentran el desarrollo de un piloto para el tratamiento de vertimientos y la consolidación del Jardín Botánico como proyecto estratégico para el municipio.

Formación integral y proyección futura

Ahondar y Laboratorio del Magdalena han demostrado que la enseñanza de la arquitectura se potencia cuando se conecta con el territorio, la historia y las personas. Estos cursos permiten a los estudiantes encontrar un lugar desde sus intereses —paisaje, comunidad, agua, sostenibilidad— y los enfrentan a realidades complejas que amplían su comprensión del país.

Más allá de los productos finales, el valor principal de estas iniciativas reside en el proceso: un aprendizaje colectivo, sensible y crítico, donde la arquitectura se entiende como herramienta para imaginar futuros más justos, sostenibles y profundamente arraigados al lugar. En ese sentido, el proyecto hace un llamado amplio a volver la mirada hacia los ríos, a reconocer su papel en la historia de Colombia y a pensar su recuperación como una tarea urgente y colectiva.

Ir a episodios del podcast
« Episodio anterior