El viaje de estudio Ambalema: deriva/errancia intensa propuso una inmersión de cuatro días en un municipio situado entre el Yuma —Río Magdalena— y los ríos Recio y Lagunillas. Ambalema, con cerca de 7.000 habitantes, condensa múltiples capas de la historia política, económica y material del país: comercio fluvial, auge tabacalero, arrozales, ruinas férreas, patrimonio arquitectónico, sistemas de riego, memorias de violencia, presiones extractivas y formas cotidianas de persistencia.
Desde la Maestría en Diseño, el viaje no se planteó como una salida de observación ni como un ejercicio de diagnóstico territorial. Su punto de partida fue otro: derivar y errar como prácticas de diseño situada. En diálogo con la arquitecta y urbanista brasileña Paola Berenstein Jacques, la errancia fue entendida como una forma corporal y políticamente consciente de entrar en relación con un lugar: caminar, desviarse, demorarse, escuchar, incomodarse, leer señales, reconocer riesgos y aceptar que todo encuentro con el territorio es parcial, asimétrico e incompleto.
Durante el recorrido, el grupo se aproximó a Ambalema desde sus espacios visibles y menos visibles: La Alcaldía de Ambalema, la Estación del Tren, la antigua Factoría, los arrozales, la Fábrica de ladrillo la Minita, el Colegio Nicanor, sus balnearios, callejones y el borde del Magdalena. Estos lugares no fueron tratados como puntos de una ruta turística, sino como entradas parciales a una trama más amplia de relaciones entre historia, infraestructura, trabajo, patrimonio, burocracia, deseo de futuro y vida cotidiana.
La metodología del curso se organizó alrededor de nueve componentes: disposición previa, intersticios, bitácora, deriva/errancia en territorio, desorientación, lentitud, incorporación, trazas y ensamblaje, transferibilidad, fracaso metodológico y confianza. Esta estructura permitió desplazar la idea de “registro” hacia la noción de traza: no una evidencia objetiva del territorio, sino el resto sensible de una experiencia. Una frase escuchada, una imagen borrosa, un sonido, una conversación, un gesto, una espera, una contradicción o una pregunta podían convertirse en materiales de pensamiento.
Uno de los ejes centrales del viaje fue reconocer que Ambalema no debía ser representada como totalidad. En este sentido, la noción de opacidad de Édouard Glissant orientó una ética de aproximación: no todo territorio, comunidad o experiencia debe ser descifrado, traducido o convertido en material disponible para el diseño. El curso invitó a acercarse sin apropiarse, observar sin fijar y comprender sin reducir.
La Estación del Tren y luego Casa Panda, un antiguo burdel convertido en un estudio de escultura funcionaron como base de trabajo y nodo de ensamblaje. Allí las trazas producidas por les participantes comenzaron a reunirse en una memoria colectiva: una constelación provisional de imágenes, textos, objetos, sonidos y relaciones. Más que explicar Ambalema, esta constelación buscó pensar con lo que Ambalema activó en el grupo.
Ambalema: deriva/errancia intensa fue, así, un espacio de trabajo, goce, confianza e intercambio. Una experiencia para ensayar formas de diseño que parten de la atención, sostienen la incertidumbre y aprenden a moverse dentro de aquello que no se deja comprender del todo.
ALIADOS
Alcaldía de Ambalema
Colegio Niucanor Retrepo Ambalema
Fundación Corficolombiana
Escuela Taller de Tunja
Fundación Amigos de Ambalema
Bladimir Gutiérrez
Carlos Acuña
María Isabel Luna








