Regiotram de Occidente: Un sistema de transporte férreo eléctrico que conectará Bogotá con distintos municipios

Laura Daniela Murillo

TIEMPO DE LECTURA:  10 minutos 

RESUMEN: Erika Hernández realizó su proyecto de grado de la Maestría en Arquitectura (MARQ) sobre la Integración del transporte masivo en la revitalización urbana. Actualmente, hace parte del equipo de arquitectos del proyecto Regiotram de Occidente. En esta nota comparte cómo los sistemas de transporte pueden articular ciudad, territorio y comunidades. 

Erika Hernández es arquitecta y hace parte del equipo del Regiotram de Occidente, un sistema de transporte férreo que transformará la relación entre Bogotá y la Sabana bajo criterios de sostenibilidad, equidad e integración territorial. Su trabajo se centra en la articulación entre arquitectura, urbanismo e infraestructura, entendiendo el corredor férreo como un sistema urbano que incide en la forma en que se organiza la ciudad y se conectan los territorios. 

Hace poco, Erika realizó la sustentación de su proyecto de grado como estudiante de la Maestría en Arquitectura de la Universidad de los Andes, el cual se tituló “COHESIÓN SOCIAL Y APRENDIZAJES URBANOS: Integración del transporte masivo en la revitalización urbana a través del enfoque integral de la Primera Línea del Metro de Bogotá”. 

Desde una práctica interdisciplinar, participa en la coordinación entre equipos técnicos colombianos y chinos, integrando visiones, metodologías y escalas de trabajo. Esta experiencia ha ampliado su mirada sobre la arquitectura como parte de sistemas complejos de movilidad y planeación, donde la infraestructura adquiere un rol social y territorial en la transformación de la ciudad. 

¿De qué trata el proyecto Regiotram de Occidente? 

ERIKA HERNÁNDEZ:  Regiotram de Occidente es un sistema de transporte férreo eléctrico que conectará Bogotá con los municipios de la Sabana de Occidente, como Facatativá, Madrid, Mosquera y Funza, a través de un corredor moderno, sostenible y de alta capacidad.

El proyecto busca mejorar las condiciones de movilidad de miles de personas que se desplazan diariamente entre la región y la capital, y al mismo tiempo fortalecer la relación entre Bogotá y su entorno metropolitano.  

El sistema contempla un total de 17 estaciones, distribuidas entre el área urbana y suburbana, que permiten articular distintas escalas del territorio, conectando municipios, barrios y centralidades a lo largo del corredor férreo. Esta red no solo cumple una función de transporte, sino que también genera oportunidades para reorganizar el espacio urbano, mejorar el espacio público y consolidar nuevas dinámicas de relación entre la ciudad y la región.  

Más allá de la movilidad, el Regiotram permite pensar el territorio de manera integrada, entendiendo que la infraestructura puede convertirse en un soporte para el desarrollo urbano, la cohesión territorial y la construcción de espacios más accesibles y conectados para las personas. 

 ¿Cómo va a funcionar y quiénes pueden aprovecharlo mejor? 

E.H: El sistema funcionará mediante trenes eléctricos que circularán por un corredor exclusivo, lo que permitirá realizar los recorridos de forma más rápida, segura y eficiente, reduciendo los tiempos de viaje entre Bogotá y los municipios de la Sabana de Occidente. Este cambio será especialmente importante para las personas que se desplazan diariamente por trabajo, estudio o acceso a servicios, y que hoy dependen del transporte por carretera, donde los tiempos suelen ser largos y poco predecibles.  

Además de mejorar la movilidad, Regiotram de Occidente incorpora una infraestructura que cambia la manera en que se accede a Bogotá y a los municipios del corredor.

En el desarrollo del proyecto, cada estación se ha planteado considerando su implantación dentro del territorio, entendiendo que su funcionamiento no depende únicamente del sistema ferroviario, sino también de cómo se resuelven el acceso, el espacio público y la relación con el entorno inmediato.  

Además de la movilidad diaria, el sistema también permitirá que tanto habitantes como visitantes puedan desplazarse entre Bogotá y los municipios de la Sabana de una manera más directa, reconociendo el territorio como un sistema continuo.  

¿Cuáles son los cambios positivos que va a traer? 

E.H: Los cambios más importantes están relacionados con la posibilidad de mejorar la manera en que nos movemos y nos relacionamos con el territorio. Un sistema como el Regiotram no solo reduce los tiempos de viaje, sino que también abre la oportunidad para que el crecimiento urbano se desarrolle de manera más planificada, para que los municipios estén mejor conectados y para que los entornos alrededor de las estaciones se consoliden como parte de la estructura urbana y del espacio público.  

En ese sentido, el proyecto refleja el trabajo de muchas personas que, desde distintas disciplinas, están aportando para que la infraestructura no sea solo una obra técnica, sino también una oportunidad para orientar el desarrollo del territorio y para pensar la relación entre movilidad, ciudad y comunidad de una manera más integral. 

Lecciones desde el proyecto Regiotram 

E.H: Ha sido una experiencia muy enriquecedora, sobre todo por la posibilidad de trabajar en un equipo interdisciplinar y multicultural, donde cada decisión requiere coordinación, diálogo y una visión compartida.  

Participar en un proyecto de esta escala permite entender que la ciudad es el resultado de muchos esfuerzos colectivos, y que detrás de cada estación, cada plano y cada detalle hay profesionales, equipos técnicos e instituciones trabajando para que cada decisión responda a las necesidades del contexto en el que el proyecto se diseña y se construye.  

También ha sido una oportunidad para valorar la capacidad que tenemos en Colombia de desarrollar proyectos complejos, con equipos comprometidos y un gran conocimiento del territorio. 

¿En qué sirvió ser estudiante MARQ? 

E.H: La Maestría en Arquitectura en la Universidad de los Andes me dio herramientas para entender la infraestructura desde una mirada más amplia. Además de lo técnico, la formación me permitió analizar los proyectos como parte de procesos urbanos y territoriales que se desarrollan en distintas escalas, entendiendo la relación entre la arquitectura, la ciudad y el territorio, junto con sus dinámicas urbanas, su historia, quienes lo habitan y las transformaciones que se proyectan en el tiempo. Esto ha sido fundamental en un proyecto como el Regiotram, donde cada decisión debe pensarse considerando su implantación dentro del territorio, su relación con el desarrollo urbano y las condiciones propias de los municipios, de Bogotá y de la región en su conjunto.  

En el desarrollo del proyecto, esa formación ha sido clave porque permite abordar el diseño desde una visión integral, donde la arquitectura y el urbanismo se entienden como parte del mismo proceso. Muchas decisiones requieren analizar al mismo tiempo el detalle del proyecto, su relación con la ciudad y su impacto en el territorio, anticipando cómo la infraestructura puede influir en las dinámicas urbanas y en la forma en que se va a desarrollar la región. Este enfoque ha sido fundamental para poder coordinar distintas disciplinas y para que el proyecto responda no solo a requerimientos técnicos, sino también a las condiciones reales del contexto en el que se construye.  

Uno de los mayores aportes de la maestría ha sido entender que la arquitectura, el urbanismo y la infraestructura participan en procesos más amplios que involucran historia, territorio y futuro.

En Regiotram, esta mirada ha sido fundamental, porque cada decisión influye en cómo se conecta la región, cómo se transforma la ciudad y cómo se proyecta el desarrollo en el tiempo. 

Maestría en Arquitectura 

La Maestría en Arquitectura de la Universidad de los Andes (MARQ) permite abordar proyectos desde distintas escalas y enfoques, conectando arquitectura, ciudad y territorio. Dentro de la maestría es posible elegir el enfoque en Ecosistemas urbanos, territoriales y sociales, que aborda la relación entre lugares físicos de diversas escalas y los entes complejos que los habitan, como individuos, instituciones, fauna y flora. Este enfoque profundiza en sistemas como áreas residenciales, piezas urbanas, ciudad, territorios, comunidades y paisaje, así como en el papel de múltiples actores en los procesos proyectuales, de planeación, desarrollo y gestión. 

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