Entre la ciencia y la experiencia

5 mitos sobre la creatividad que pueden cambiar tu proceso de diseño

Santiago de Francisco Vela y Azalya Latorre

La creatividad y el diseño son muy cercanos. Es por eso que, a los diseñadores siempre nos dicen que debemos ser muy creativos debido a nuestra profesión. Como diseñadores y profesores de diseño, hemos visto cómo esta idea aporta a la creación de mitos sobre la creatividad. Parece que su popularidad es equivalente al desconocimiento que se tiene del término y en algunos casos, logra afectar nuestra práctica como diseñadores.

Motivados por profundizar en el concepto de creatividad quisimos dedicar un par de publicaciones a comprenderla, desmitificar las creencias que la circundan y plantear ideas de cómo podemos enfrentarnos a bloqueos creativos, de forma que podamos enriquecer nuestra práctica cotidiana.

¿Qué es la creatividad?

Cuando empezamos a indagar acerca de  la creatividad, nos encontramos, en el imaginario colectivo, con expresiones como “pensar fuera de la caja”, “hacer las cosas diferente” o “hacer algo innovador”. Estas expresiones nos llevaron a pensar sobre el significado que les damos: ¿Qué significa pensar fuera de la caja?¿Qué mística hay detrás? ¿Existe un secreto que me ayude a ser  más creativo? ¿Qué dice la ciencia al respecto?

Según el profesor de psicología Mihály Csíkszentmihályi (1998), la creatividad es cualquier acto, idea u objeto que cambia un contexto existente o que lo transforma en uno nuevo. Además plantea que el éxito del acto creativo tiene relevancia siempre y cuando ese cambio o transformación sea “aceptado” en ese contexto. La importancia de estas palabras radica en que, aunque no es excluyente de una profesión o disciplina, el producto de la creatividad debe ser coherente con el entorno en el que se plantea. Desde la perspectiva del diseño centrado en el usuario, esto es de gran importancia pues se conecta con la premisa de comprender a profundidad el contexto para poder proponer propuestas relevantes y diferenciadas.

No obstante, la capacidad creativa no finaliza en el quehacer del diseñador. Como seres humanos, una de nuestras capacidades es crear y lo hacemos desde que somos niños. Podemos crear mundos e historias, productos, o soluciones que nos hagan la vida cotidiana más fácil. Tomemos como ejemplo a Monet o Picasso, quienes desafiaron la estética de su tiempo para crear nuevas alternativas. O el caso de Einstein quien propuso teorías que hasta hace poco se comprobaron. Así como la inteligencia es múltiple, la creatividad es diversa y se manifiesta de formas distintas según cómo se alimente  diariamente. De este modo, es por lo anterior que a los diseñadores siempre nos dicen que debemos ser muy creativos debido a nuestra profesión.

Independientemente de ser artistas como Monet o Picasso, o científicos como Einstein, autores como el sociólogo Dr. Robert Muller (2019) o el escritor inglés Ken Robinson (ver Hello! Creativity, 2021) plantean cinco características para ser creativo. Nosotros queremos proponer otras cinco que, definitivamente, ayudarán a nutrir el proceso.

1. Flexibilidad: Se refleja en tu capacidad para adaptarte a las condiciones del contexto y las circunstancias del momento para crear diversas alternativas.

2. Curiosidad: Lo verás en la capacidad de preguntarse constantemente el porqué y el cómo de las situaciones, objetos, o comportamientos que nos rodean. También está asociado con buscar referentes y alternativas que nada tienen que ver con tu problema u oportunidad inicial.

3. Interconexión: Una vez tengas estos elementos presentes, deberás contar con la capacidad de conectar conceptos desde diversos entornos, incluso cosas que no combinan.

4. Comunicación y sentido estético: Una habilidad muy importante porque debes poder comunicar asertivamente y con visuales llamativos la propuesta que tienes a personas que no tienen idea de tu proceso.

5. Valentía: Atreverse a crear, incluso en la incertidumbre, requiere altas dosis de valentía.

Así es como la creatividad termina siendo mucho más que flores y colores, y es necesario ver cuáles son las creencias que la potencian y aquellas que la espantan, lo anterior, para que el hecho de ser creativos se convierta en una herramienta de nuestra práctica profesional.

Mitos sobre la creatividad

1. ¿Dónde surgen las mejores ideas? ¿En la ducha?

Dicen que las mejores ideas surgen en la ducha. Pero, ¿por qué pasa esto? y ¿qué tan cierto es?

La creatividad necesita de una serie de condiciones que promueven que el cerebro pueda generar las conexiones y asociaciones que originan nuestras ideas. Estas condiciones pueden ser tanto biológicas o del contexto. La primera condición que potencia la creatividad, es la producción de dopamina en el cuerpo. Este es uno de los neurotransmisores que usan las neuronas para comunicarse entre ellas y es la responsable de que sintamos placer y relajación. Según la neurocientífica Alicia Flaherty, los momentos en que las personas muestran tener más actividades creativas, son los momentos en donde hay más producción de dopamina. Entonces, siendo la ducha una actividad que genera placer y relajación, es definitivamente un detonante de producción de esta sustancia, lo cual facilita que en ese momento, podamos tener más y mejores ideas. Puede que esto haya sido el origen del mito de crear ideas en la ducha. 

La segunda condición es tener momentos de distracción. Según la psicóloga e investigadora Shelley Carson, los momentos de distracción son el descanso que nuestro cerebro necesita para dejar la fijación por ideas que pueden estar en lugares comunes. Esto se da especialmente cuando llevamos mucho tiempo pensando en una situación y nos quedamos bloqueados por una especie de “visión de tubo” que no permite que evaluemos otras posibilidades. Sin embargo, según los autores del libro “The Eureka Factor” John Kounios y Mark Beeman, las distracciones solo son efectivas si ya hemos invertido una gran cantidad de tiempo pensado en posibles soluciones y hemos alimentado nuestro cerebro con información que le permita producir nuevas ideas. Entonces, actividades como ducharse después de un día largo de trabajo, podría ser una técnica para  distraerse y dejar que el cerebro haga su trabajo en segundo plano.

La tercera condición es experimentar estados de relajación. Según Jonah Lehrer, autor del libro “Imagine: How creativity works” cuando nuestra mente está tranquila hay más probabilidades que nuestro subconsciente empiece a trabajar generando una corriente de asociaciones remotas que proviene del hemisferio derecho del cerebro. En cambio, cuando estamos extremadamente concentrados, nuestra atención tiende a dirigirse hacia afuera, hacia los detalles de los problemas que estamos tratando de resolver. Aunque este patrón de atención es necesario para resolver problemas de forma analítica, en realidad nos impide detectar las conexiones que conducen a la generación de nuevas ideas. Ducharse promueve estos estados de relajación y tranquilidad, asociados a los procesos creativos. Sin embargo, en relación con las tres condiciones mencionadas antes, podemos ver que es posible pensar que la creatividad no solo llega cuando estamos en la ducha. Esta puede llegar siempre que:

1. Estemos realizando actividades que nos generan placer o nos relajan, para que nuestro cuerpo pueda producir dopamina.

2. Actividades que sean pausas dentro de los procesos de análisis profundo que realizamos en nuestros proyectos (sirvan como distracción, sin necesidad de desconectarnos de lo que estamos haciendo).

3. Estados de vivir que permitan que nuestro cerebro tenga tranquilidad para procesar la información y conectarse con nuestro subconsciente.

Así pues, si les funciona crear en la ducha, pueden seguir haciéndolo y extender su proceso creativo a espacios divergentes como cocinar, oír música o hacer ejercicio.

2. ¿Cuántas ideas necesitamos para tener una buena idea: 1 o 1000?

Aunque no existe una fórmula matemática que nos permita calcular esto, ni tampoco hay un número mágico al que podamos apuntar para llegar, lo que sí es claro es que las ideas nunca sobran. Por lo general, los procesos creativos son procesos de divergencia, en los que se produce mucha información en un tiempo determinado. En los espacios de divergencia no se busca que las ideas sean coherentes o aterrizadas. Por el contrario se busca llegar a las ideas más absurdas y descabelladas, con las que damos rienda suelta a nuestra imaginación.

Las personas que trabajan sobre procesos creativos dicen que es importante llegar a mínimo 100 ideas, y aunque esto no se debe tomar literal, si es importante leer entre líneas el mensaje: hay que tener muchas ideas. Sabemos que puede ser abrumador y que es posible que nos preguntemos: “Y ahora de dónde saco ideas?” Sin embargo, existen técnicas como el “10 plus 10” cuyo objetivo es lograr generar una amplia gama de ideas de manera rápida. Se inicia creando 10 ideas iniciales diferentes. Una vez se tienen las 10 ideas, el reto es hacer 10 variaciones de cada una de ellas, para así llegar a tener 100 ideas. Para enriquecer el ejercicio, se pueden definir condiciones para hacer estas variaciones y una manera de hacerlo es aplicar la técnica de SCAMPER. Para cada variación, se usa una condición del SCAMPER y así nos forzamos a generar más ideas.

This is Service Design Doing. (n.d.). 10 plus 10. [Foto]. Recuperado de https://www.thisisservicedesigndoing.com/methods/10-plus-10

Al final, la creatividad también se genera por medio de adicionar elementos, como las condiciones de SCAMPER para producir nuevas relaciones. Una forma de entender esto mejor es relacionando la creatividad con la genética. La genética es el estudio de la manera en que las características y los rasgos físicos pasan de una generación a otra. Cada persona cuenta con la combinación de dos genes, uno que viene de la madre y otro del padre. Esa combinación de genes puede dar múltiples resultados, es por eso que los hermanos se parecen, pero no son idénticos. Lo mismo se podría pensar para las ideas. Pensemos en el ejemplo de las gomas de osos, si tenemos un rojo y uno amarillo, la unión de estos puede dar la combinación de rojo y amarillo. Al unir ese resultado con uno verde, podríamos tener combinaciones de rojo, amarillo y verde, rojo y verde o amarillo y verde. Ahora, reemplazamos los osos por ideas. Al usar este mecanismo, estaríamos creando un árbol genealógico de las ideas, que van sumando genes (elementos de otras ideas) para crear nuevas ideas.

Science Alert. (2021). Gummy bear genetics colour. [Foto]. Recuperado de https://www.sciencealert.com/images/2021-01/gummy_bear_genetics_colour_corrected_body_2.jpg

Entonces no son ni 1 ni 1000 ideas. Lo más importante es poder contar con material que nos permita tomar decisiones y validar en el contexto el uso, de forma que podamos iterar sobre la forma y el proyecto para que tome cada vez más forma.

3. ¿Uno nace o se hace creativo?

Siguiendo con el tema del ADN, existen muchos estudios que afirman que la creatividad depende del código genético individual. Según el profesor Szabolcs Keri, la creatividad está relacionada con la capacidad que tienen las redes neuronales de generar conexiones, ya que la forma en que las áreas del cerebro se comunican entre sí, favorece a la originalidad, la fluidez y la flexibilidad de nuestro intelecto. Entonces, en cierta medida, nuestra capacidad creativa depende de la carga genética que tenemos y cómo esa carga permite la creación de redes neuronales capaces de producir nuevas ideas.

Sin embargo, aunque el cerebro no es un músculo, existen formas y maneras de ejercitarlo para ayudar a crear más conexiones neuronales. El portal “To your health” publicó en 2013 un artículo sobre cómo ejercitar el cerebro, donde resaltan cinco actividades: tener conversaciones intelectuales, establecer un hábito de lectura, mantenerse activo con juegos de mesa o videojuegos, trabajar con números y nunca dejar de aprender. Si bien estas son alternativas generales para desarrollar la creatividad, aplicarla a nuestra práctica de diseño puede aumentar la cantidad de ideas que podemos producir.

La importancia de la creatividad es irrefutable. El World Economic Forum (2020) publicó el listado de las 10 habilidades para el 2025, entre las que se encuentra la creatividad. Según este y otros estudios, la creatividad es considerada una habilidad blanda. Así, podemos pensar que la creatividad se puede “aprender” o “fortalecer”, como veíamos con las actividades del numeral 1. Un elemento muy interesante es que así como hay diferentes formas de inteligencia, también hay diferentes formas de ser creativo. Tomemos el ejemplo del test de creatividad propuesto por Adobe: “My creative type” (para hacer el test dirígase a https://mycreativetype.com/). Según este test, existen 8 tipos de personas creativas: el artista, el pensador, el aventurero, el maker, el productor, el soñador, el innovador y el visionario.

my creative type
My Creative Type. (2021). Creative types [Ilustración]. Recuperado de https://mycreativetype.com/the-creative-types/

Por ejemplo, el pensador es un perfil creativo que tiene pensamientos profundos y se hace preguntas retadoras. Es intelectualmente curioso y tiene la habilidad de encontrar y construir significados. Sus mayores dones son su sentido de dejarse maravillar y su capacidad de percepción. Mientras que si miramos al maker, es un perfil creativo que se enfoca en el hacer. Posee una concentración y dedicación, que le permiten tener dominio de un oficio o habilidad. Uno de sus mayores dones es la capacidad de materializar sus ideas.
Para responder a la pregunta de si uno nace creativo o se hace creativo, hay que decir que existe suficiente evidencia científica que muestra que hay personas que nacen con una mayor capacidad creativa; sin embargo, existen diferentes tipos de perfiles creativos y diferentes actividades que pueden ayudarnos a entrenarnos en dinámicas creativas. Al final de todo, ¿qué significa ser creativo? Significa tener una forma particular de ver y entender las cosas, implica también una manera en que encontramos la solución a un problema y cómo abordamos una situación. Ser creativos también significa ser soñadores e inventivos y plantear cosas que todavía no existen. Nuestro mensaje es que debemos mantener la confianza en que desde cualquier disciplina se puede ser creativo.

4. ¿Existe algún proceso para promover la creatividad? o  ¿Es un acto de espontaneidad y brillantez?

Aunque en el punto anterior hablamos de que existen personas que llevan la creatividad en su ADN, eso no quiere decir que así, sin más ni más, sean capaces de producir ideas increíbles. El neurólogo Gary Small en su libro iBrain (2009), explica que: “la creatividad no ocurre con un destello instantáneo de brillantez, sino que tiende a desarrollarse a lo largo del tiempo luego de una serie de ideas o relaciones que se construyen una sobre la otra. A menudo implica trabajo y colaboración con otros.”  Entonces por más ADN creativo que alguien tenga, si no tiene un método, va a ser difícil asegurar una cantidad de ideas buenas todo el tiempo.

Un ejemplo de esto, es el modelo de 4 etapas propuesto por Guilford del cual habla Lubart (2001). El autor plantea un proceso que consta de (i) la preparación, (ii) la incubación, (iii) la iluminación y (iv) la verificación. Para aquellas personas que estén en el campo de la producción creativa, este proceso creativo puede ser familiar, sin embargo para muchos otros, el proceso es más una actividad sin mucha estructura.

El modelo de las 4 etapas es un proceso general, que requiere ser profundizado como comenta el Doctor Todd Lubart (2001). Sin embargo, para nuestro contexto, trae un par de puntos importantes. El momento de la preparación resulta de la definición y comprensión del problema que queremos atender. Esto requiere un esfuerzo activo y consciente para delimitar y clasificar toda la información que necesitamos para que el problema tenga sentido. No obstante, en la etapa de incubación, según Lubart (2001), es cuando hay menor consciencia sobre el problema y estás trabajando pasivamente en encontrar una solución. De allí continúa la etapa 3, la iluminación. En esta el cerebro identifica una conexión distinta y relevante que trae al consciente para que pueda ser evaluada en la última etapa de verificación.

Si bien como menciona Amabile según Lubart (2001), puede haber una versión actualizada de este modelo, con mayor detalle de los procesos en cada etapa, el esquema de cuatro etapas arroja hallazgos interesantes para nuestra reflexión. El primer punto es acerca de la necesidad de mantenernos informados e inspirados en medio de la Era de la Información. Indiscutiblemente estamos en un momento histórico para la humanidad. Las fotos, videos y tendencias de diversas partes del mundo están a la vuelta del celular, y eso crea infinitas posibilidades para inspirarnos y proponer desde lo que estamos viendo. Sin embargo, es necesario que en algún espacio nos desconectemos del problema, vivamos otras experiencias que le permitan al cerebro hacer un trabajo pasivo y así crear conexiones inesperadas y enriquecedoras. Aclaración: puede que esta sea la idea millonaria o simplemente sea una idea que revela un nuevo camino de conexión.

La segunda reflexión viene del tiempo que se necesita para desarrollar la creatividad. Como veíamos con el ADN, hay personas para quienes las conexiones neuronales facilitan el proceso. Ahora bien, hay contextos en los que nos encontramos con menos tiempo para incubar esa idea o problema y allí pueden variar los resultados por diferentes factores como la inspiración o el estado de ánimo quizá. Un truco importante a la hora de evaluar nuestro  proceso creativo, es entender que va más allá de instagram y se conecta con la forma de relacionar cosas y conceptos en contextos particulares. Miremos el ejercicio del Gato y la Nevera. En este ejercicio, se le pide a las personas que escriban la mayor cantidad de relaciones entre un gato y una nevera en un tiempo determinado. Una vez se acaba el tiempo, se empieza a preguntar por la cantidad de relaciones que se escribieron, 5, 10, 20 o más. Al que más relaciones haya escrito, se le pregunta por aquella que él considere que nadie más escribió, esa relación que es única. Cuando la persona la lee, generalmente aparece alguna otra persona que dice que escribió algo parecido. Si bien, este ejercicio no busca demostrar que alguien es más creativo que otra persona si permite entender que  detonar relaciones forzadas puede construir ideas inesperadas y activar nuestra creatividad.

Finalmente, está la autenticidad del bloqueo o la frustración en el proceso creativo. Esta frase es un mito urbano conocido a voces por las personas que trabajan en el campo creativo. De acuerdo con el Dr. Lubart (2001) varios académicos han identificado la frustración creativa, la cual ocurre entre las etapas de preparación e incubación de las ideas. Según comentan en el artículo, este tipo de frustración, generada porque el cerebro analítico no consigue solucionar el problema, puede permitir que el proceso avance más fácilmente, o convertirse en un obstáculo para la creación.

Si has estado en un proceso de ideación, esa sensación te será familiar. Es justamente ahí donde radica la importancia de apoyarse en metodologías que detonen la creatividad, como veíamos en la segunda pregunta de este texto. Recuerda que a pesar de que la creatividad sí puede venir en nuestros genes, es posible desarrollarla con método e inspiración.

5. Creatividad vs Innovación

Llegamos a nuestro último punto, la diferencia entre creatividad e innovación, un tema polémico en el contexto de las startups unicornio. Si bien existe un consenso que las diferencia, consideramos importante mostrarles en qué se diferencian y cómo se complementan.

Esta información nos muestra cómo la creatividad más allá de ser un proceso es una capacidad, en contraste con la innovación en la que hay un proceso embebido de uso del conocimiento (Yusuf, 2009). Esto representa diferencias importantes a la hora de comprender cómo se evidencia, si por cantidad o por impacto, y qué tipos de riesgos se toman con el fin de lograr el objetivo propuesto. Vijay Govindarajan (2010), en un artículo de Harvard Business Review, plantea que la diferencia es que la creatividad es el proceso para producir buenas ideas, mientras que la innovación es el proceso de implementar una idea. Acá es importante resaltar que cada vez son más las organizaciones que intentan volverse más creativas, cuando lo que realmente necesitan es volverse más innovadoras. ¿Qué quiere decir eso? Aunque es importante invertir tiempo, dinero y recursos en los procesos creativos, las organizaciones deberían dedicarle más tiempo a implementación, validación y escalamiento de sus proyectos.

Para ser exitoso en el ámbito de la innovación, además de ser creativo, hay que saber implementar. Para poder implementar algo que genere valor, hay que pasar por un proceso creativo que es un poco más complejo que aquel que exponíamos en el mito anterior. Si lo vemos desde esta perspectiva, evidenciamos una relación donde la creatividad no necesita de la innovación, pero la innovación si necesita de la creatividad, pues facilita la forma cómo aplicamos el conocimiento y nos aproximamos a los problemas y/u oportunidades que se presentan en el camino. Estas frases pueden ser familiares para aquellas personas que están relacionadas con el emprendimiento. Sin embargo, todas ellas aplican también para estudiantes o profesionales en otras ramas, que se ven en la necesidad de interpretar de forma diferente la información a la que tienen acceso.

Más allá del ámbito profesional, el objetivo de esta pieza es que nuestros lectores vean cómo la creatividad puede ser potenciada con el contexto y actividades indicadas, de forma que se convierta en un catalizador de los procesos de innovación y cambio en diferentes aspectos de nuestra sociedad. Si bien no todo proceso creativo resulta en innovación, la innovación sí es el resultado de la creatividad. Es por eso que la próxima vez que pienses que no eres creativo solamente porque no estudiaste artes o diseño, recuerda que en la forma cómo te aproximas a los problemas o situaciones cotidianas, hay una gran oportunidad de detonar el cambio o la inspiración.


Referencias:

● Carson, S. (2012). Your creative brain: Seven steps to maximize imagination, productivity, and innovation in your life. John Wiley & Sons.
● Csikszentmihalyi, M., & Abadía, J. P. (1998). Creatividad: El fluir Y la psicología del descubrimiento Y la invención. Paidos Iberica Ediciones S A.
● Flaherty, A. W. (2005). Frontotemporal and dopaminergic control of idea generation and creative drive. The Journal of Comparative Neurology, 493(1), 147-153. https://doi.org/10.1002/cne.20768
● Govindarajan, V. (2010). Innovation is not creativity. Harvard Business Review. https://hbr.org/2010/08/innovation-is-not-creativity.html
● Hello! Creatividad. (2021). Las 5 claves de Ken Robinson para desarrollar la creatividad. https://hellocreatividad.com/ken-robinson-desarrollar-la-creatividad/
● Kounios, J., & Beeman, M. (2015). The Eureka factor: Creative insights and the brain. Random House.
● Lehrer, J. (2012). Imagine: How creativity works. Canongate Books.
● Lubart, T. I. (2001). Models of the creative process: Past, present and future. Creativity research journal, 13(3-4), 295-308.
● Muller, R. (2019). The five characteristics of creativity. Medium. https://medium.com/@DrRobertMuller/the-five-characteristics-of-creativity-a872a333fb48
● Small, G., & Vorgan, G. (2009). IBrain: Surviving the technological alteration of the modern mind. HarperCollins.

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