Alejandro Barragán Ardila
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RESUMEN: La película inmersiva ENTRELUZ, realizada por el profesor Jorge Bandera Martínez, fue estrenada en Medellín como parte de Órbitas Sonoras. La obra surge del proyecto de investigación Cuerpo, Espacio y Tecnología y explora las relaciones entre cuerpo, espacio, tiempo y tecnologías inmersivas. A través de una experiencia audiovisual en formato domo, la producción propone reflexiones sobre las conexiones entre distintas escalas del universo y las formas en que percibimos nuestro entorno.
ENTRELUZ es una película inmersiva en formato fulldome creada por el profesor del Departamento de Diseño Jorge Bandera Martínez, que fue estrenada el pasado 18 de junio en el Planetario Jesús Emilio Ramírez de Medellín. La obra hace parte del proyecto de investigación Cuerpo, Espacio y Tecnología y fue presentada durante Órbitas Sonoras, una iniciativa del Exploratorio de Medellín dedicada a la circulación de proyectos artísticos, sonoros y audiovisuales en formato domo. La producción es uno de los primeros resultados de una investigación que explora nuevas formas de relacionar diseño, realidades extendidas e inmersión audiovisual.

Una investigación que une diseño y tecnologías inmersivas
Cuerpo, Espacio y Tecnología es un proyecto de investigación que busca desarrollar una metodología transdisciplinar capaz de articular el diseño expandido con las realidades extendidas (XR).
La iniciativa explora cómo las tecnologías inmersivas pueden convertirse en herramientas para la creación, la experimentación y la producción de conocimiento. Su objetivo es impulsar el diseño interactivo mediante experiencias que integren reflexión, proceso creativo y desarrollo tecnológico.
En este contexto, la películaENTRELUZ surge como una exploración audiovisual que pone en diálogo conceptos relacionados con el cuerpo, el espacio, la materialidad y la percepción.


Una mirada a las conexiones del universo
La obra propone un recorrido por distintos niveles de la realidad y plantea relaciones entre fenómenos que ocurren a escalas aparentemente distantes.
Desde estructuras cósmicas hasta transformaciones microscópicas, la narrativa establece correspondencias entre procesos que se repiten y se reorganizan constantemente. Lo inmenso y lo diminuto aparecen conectados por flujos de energía, materia y movimiento.
La experiencia también reflexiona sobre las relaciones entre lo humano y lo no humano. En lugar de presentar estas dimensiones como elementos separados, la película las propone como parte de una red de interacciones donde cada acción tiene efectos sobre el conjunto.

“El universo no tiene borde: se expande y se repliega en un mismo gesto, como una respiración incesante. En su interior, las escalas no se separan, se anidan. Cada forma contiene otra; cada nivel resuena con uno más vasto o más profundo. Entre lo alto, lo medio y lo bajo, la energía fluye sin descanso: se transforma, circula y regresa, como si todo lo existente participará de un mismo latido. Nada está vacío. Todo vibra.”

El tiempo como una experiencia diversa
Uno de los temas centrales de la película ENTRELUZ es la manera en que experimentamos el tiempo. La obra plantea que no existe una única temporalidad. Cada organismo, cada sistema y cada proceso sigue ritmos diferentes que pueden coexistir, sincronizarse o entrar en tensión. A través de imágenes envolventes y una construcción sonora basada en silencios, resonancias y cambios graduales, el audiovisual invita a observar cómo distintas escalas de tiempo se encuentran dentro de un mismo espacio de experiencia.
“El tiempo tampoco es único. Se curva, se dilata y se fragmenta según quien lo habite. Cada organismo sostiene su propio ritmo, su propia duración. Así, el tiempo deja de ser una línea para devenir una multiplicidad de pulsos coexistentes, a veces en armonía, a veces en desfase.”

El domo como espacio para nuevas narrativas
La proyección en formato fulldome permite que la experiencia se desarrolle alrededor del espectador y amplía las posibilidades de observación e interpretación. En este entorno, la imagen no se limita a una pantalla frontal. Por el contrario, se extiende sobre la superficie de proyección y permite que la atención se distribuya de múltiples maneras. Esta condición potencia la exploración de las relaciones entre espacio, percepción y movimiento que propone la obra.
“El tiempo cinematográfico respira. Se despliega en repeticiones y variaciones, en la tensión entre sonido y silencio. La cámara no captura: escucha. Acompaña sin imponer, permitiendo que la mirada se distribuya, que la atención se expanda y que la experiencia emerja.”

Una invitación a observar otras escalas
La película ENTRELUZ explora preguntas sobre las relaciones que conectan diferentes formas de vida, sistemas materiales y procesos de transformación. A través de una experiencia inmersiva, la obra propone nuevas maneras de pensar la percepción, el tiempo y el espacio, abriendo posibilidades para el diálogo entre investigación, creación y tecnologías emergentes.
“Hay lugares donde la luz tarda en llegar. No porque se detenga, sino porque el espacio mismo se curva bajo el peso de la materia. En esa leve demora, el tiempo se espesa: la gravedad no solo atrae, también altera el ritmo del universo.”

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