Alejandro Barragán Ardila
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RESUMEN: El reto de diseño de mobiliario desarrollado entre Canorá y la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes invitó a estudiantes de los cursos de Medio Madera y Mobiliario a crear propuestas de diseño alineadas con la identidad de la marca. La iniciativa permitió conectar procesos académicos con retos reales de la industria. La propuesta ganadora fue la Lámpara Origen, de Antonia Jones, una pieza que será incorporada al catálogo de Canorá. Finalizada la experiencia, la marca compartió sus reflexiones sobre el valor de cuestionar sus propias rutinas, aprender de las nuevas generaciones y fortalecer el diálogo entre el aula y el taller.

Un reto que conectó industria, academia y creación
El reto de diseño de mobiliario, planteado entre Canorá y la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes, reunió a estudiantes de los cursos de Medio Madera, dirigido por la profesora María de los Ángeles González, y Mobiliario, dirigido por el profesor Juan Carlos Cuberos, para explorar nuevas posibilidades de diseño a partir de materiales naturales y procesos artesanales. Esta iniciativa, realizada en el marco de la alianza entre ambas instituciones, invitó a los estudiantes participantes a crear propuestas alineadas con la identidad de la marca, abriendo un espacio de diálogo entre la academia y la industria.
La convocatoria planteó un desafío claro: diseñar piezas capaces de responder a las necesidades del mercado actual sin perder de vista valores como la autenticidad, la sostenibilidad y el trabajo con artesanos colombianos. Como resultado, los estudiantes desarrollaron propuestas que combinaron exploración formal, conocimiento material y reflexión sobre los procesos productivos.

Diseñar desde la madera y la experimentación
Los cursos de Medio Madera, y Mobiliario asumieron el reto de trabajar a partir de los principios que han definido el trabajo de Canorá: la investigación material, la producción artesanal y la búsqueda de lenguajes contemporáneos para el mobiliario.
Durante el proceso, los estudiantes exploraron distintas aproximaciones al diseño de objetos y mobiliario, desarrollando prototipos que fueron evaluados por la marca. Las propuestas evidenciaron diferentes maneras de interpretar la madera y sus posibilidades constructivas, demostrando cómo los espacios académicos pueden convertirse en escenarios de experimentación aplicados a desafíos reales.

La propuesta ganadora: Lámpara Origen
La propuesta seleccionada como ganadora fue Lámpara Origen, desarrollada por Antonia Jones en el curso de Medio Madera.
El proyecto contó con la colaboración de Marina Acosta y Vanessa Quinatoa y fue acompañado por la profesora María de los Ángeles González. El prototipo fue elaborado con el apoyo de los técnicos del Taller Corcas de la Facultad de Arquitectura y Diseño.
Uno de los aspectos más relevantes del concurso es que la pieza ganadora será producida e incorporada a la línea de muebles y objetos de Canorá, permitiendo que el diseño desarrollado en el entorno académico llegue a procesos reales de fabricación y comercialización.



La perspectiva de Canorá
Le preguntamos a Juan Camilo Mariño, Cofundador y Director Comercial de Canorá, sobre la experiencia e impresiones luego de este reto, estas fueron sus respuestas:
ARQDIS: ¿Qué buscaban con su alianza con la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes?
Canorá: Buscábamos que nos desordenaran. Después de varios años diseñando y fabricando mobiliario artesanal y envolvernos en el oficio nos volvimos un diseño con base a rutinas y costumbres, y por lo tanto dejamos de hacernos preguntas. Nos acercamos a la Facultad no a enseñar, sino a exponernos, a exponer nuestro taller, colecciones, dudas, incertidumbres y problemas. Queríamos miradas frescas, curiosas, propositivas. Miradas capaces de ver en la madera algo que nosotros ya no veíamos porque llevábamos demasiado tiempo mirándolo. En el fondo, buscábamos volver a ser aprendices dentro de nuestro propio taller.

ARQDIS: ¿Qué fue lo más revelador de las propuestas que recibieron?
Canorá: Que la restricción, para ellos, era un mundo de posibilidades. Nosotros llegamos a cada diseño cargados de historia productiva y ellos llegaron con la libertad de no deberle nada a nadie. Varias propuestas nos obligaron a preguntarnos si ciertos límites que defendíamos como técnicos no eran, en realidad, límites de imaginación. Lo más revelador no fue una pieza en particular, sino la sospecha de que aprendimos más nosotros de ellos que ellos de nosotros. Nos devolvieron algo que la operación diaria le va quitando a cualquier empresa: el atrevimiento.

ARQDIS: ¿Qué consideran que es lo más valioso de colaborar con la academia?
Canorá: Que el aula y el taller vuelvan a ser el mismo lugar. La academia guarda el tiempo largo del pensamiento, guarda método y conocimiento, y nosotros como industria guardamos la comercialización y la ejecución, y estos parecen mundos que casi nunca se encuentran. El valor era ver este encuentro.
Lo más valioso para nosotros fue salir de nuestra rutina y hacernos preguntas desde la academia. El valor era agitar nuestros cimientos y cuestionarnos absolutamente. El valor también era ver un estudiante ver su diseño salir de un boceto, pasar por la lija, entrar a un catálogo y terminar en la casa de alguien. Creo que todavía seguimos descubriendo todos los aprendizajes que nos dejaron esos meses de trabajo.

Un diálogo que continúa
La alianza entre Canorá y la Facultad de Arquitectura y Diseño evidencia el potencial de los vínculos entre academia e industria para generar nuevos aprendizajes alrededor del diseño. Más allá de los resultados del concurso, la experiencia abrió preguntas sobre los procesos creativos, la innovación en los oficios y las posibilidades de la madera como material de exploración.
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